Christopher
Alejandro Núñez González
Foto: Internet
Mónica
Rodríguez Martínez, mujer que tiene 63 años de edad, trabaja para la
panificadora “Plateros”. Cuenta con más de 10 años de experiencia en la
elaboración del pan, pero menciona que debido a la contingencia sanitaria por
el virus SARS cov-2, la mandaron a descansar “por su propio bien”.
Desde
mediados de marzo, labora medio tiempo, tres días a la semana.
Los
empleados de la panificadora también tomaron sus medidas de seguridad para
evitar ser contagiados y así no poner en riego el bienestar de sus familiares.
“Sé
que ya estoy grande para seguir trabajando, pero es necesario (hacerlo) para
que uno pueda comer. Mis hijos ya están grandes; no me mantienen. Lo único que
me queda es mi esposo y entre los dos sacamos los pagos”, expresó.
Con
el contexto de la pandemia, Mónica supo que Gobierno del Estado brindaría un
apoyo económico vía despensa, a personas que tuvieran afectaciones en sus ingresos.
Recuerda
que uno de sus compañeros del trabajo le ayudó a inscribirse al apoyo de despensa, ya que
ella no sabe utilizar la computadora para realizar el trámite. Al ser aceptada
su solicitud, su despensa llegó a su domicilio.
“Dependo
de este gran apoyo por que no estoy trabajando igual lo que significa que no
gano el mismo dinero, lo único que no entiendo de este apoyo, es que no sé
cuánto tiempo ellos me puedan ayudar”, dijo.
La
señora Mónica Rodríguez está a la espera que Gobierno del Estado anuncie más
programas de ayuda para la gente mayor de 60 años.
Directivos de empresas “no saben que uno tiene deudas y
bancos no esperan”
Por su parte, Noé
Antonio Hernández Solís trabaja en una empresa que se dedica a producir sistemas
de dirección eléctricos e hidráulicos, ubicada en el parque industrial Bernardo
Quintana (norte de la ciudad).
Ante la situación
que provocó el virus SARS-cov2 en México, los directivos suspendieron labores
desde el 15 de marzo, para evitar que los trabajadores se contagien del virus.
Además, la empresa tomó la decisión de reducir 40 % del sueldo base de
trabajadores.
“Los directivos
mencionaron que para no perder mi empleo y evitar que los trabajadores
contraigan la enfermedad, era necesario quitar dinero de nuestro sueldo. Entiendo
la situación de lo que está pasando, pero ellos no saben que uno tiene deudas y
que los bancos no te esperan”, expresó el ingeniero en materiales.
Reconoció que son
medidas que se toman para evitar propagación del virus, pero en donde no lo
favorece es en su situación económica. Consideró que la empresa hubiera tomado
otro tipo de decisión en donde no redujeran su sueldo en un 40%.
“Se
supone que los patrones tienen la obligación de pagar el mismo salario a los
trabajadores de la empresa antes de esta situación”, expresó.

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