domingo, 3 de mayo de 2020

Mexicanos en Europa: entre el mar de la incertidumbre y "compras de pánico" por COVID-19

Foto tomada por José Luis Guzmán

Andrés Segura Del Llano / Carlo Aguilar

La situación que se vive en todo el mundo por la pandemia COVID-19 ha ocasionado que la vida de dos jóvenes mexicanos radicados en el extranjero cambie, pues José Luis Guzmán, “Chelís”, no puede practicar la fotografía en el mar ni salir a trabajar en el barco en el cual laboraba como marinero en Barcelona, España; mientras que Jabnia Tapia tuvo que interrumpir sus clases en Dublín, Irlanda, a causa de las medidas sanitarias adoptadas por las autoridades.
Aunque los dos jóvenes comprenden que la cuarentena es una medida precautoria que ayuda a frenar la velocidad de propagación del virus SARS-Cov-2 el cual provoca la enfermedad llamada COVID-19, también reconocen que esta medida les está afectando directamente a su vida laboral, académica, psicológica y social de diferentes formas.
José Luis, fotógrafo y marinero, vive en el mar de la incertidumbre

José Luis recibió la noticia de que España había entrado en cuarentena obligada a causa del número de contagios que se dieron en todo el país a inicios de marzo, por lo que tuvo que suspender sus actividades diarias.

“Me está afectando de forma laboral, porque soy fotógrafo y marinero. De momento no puedo ir al barco en el que estaba trabajando porque se nos pidió a todos permanecer en casa y como fotógrafo pues simplemente puedo continuar con mi trabajo desde el ordenador, no tengo más opciones. Entonces es bastante difícil”, relata desde su domicilio en el barrio El Raval, Barcelona.
Sus actividades diarias han cambiado desde que se decretó la cuarentena obligada en toda España: “Ahora tengo que estar completamente encerrado y cambiar mis actividades por completo, tengo que buscar ahora si que cómo mantener la mente un poquito tranquila”.
Estas actividades consisten en la edición fotográfica por la mañana y mantener la comunicación con sus clientes, durante el día se ejercita, cocina y se distrae con un poco de lectura y tomando cursos gratuitos sobre fotografía y lo que es ser marinero en internet, por la noche trata de relajarse y tranquilizarse.
Casi no ha salido de casa en lo que lleva de cuarentena, y las únicas salidas que ha hecho han sido para comprar artículos de primera necesidad.
“He salido 3 veces. Han sido a comprar alimentos y cosas básicas y también a comprar medicinas, pero nada más. No camino más de 2 cuadras de mi casa”, señala.
El joven egresado de la carrera en Ciencias de la Comunicación agradece que dentro de su círculo social no haya ningún familiar, amigo o conocido que haya sido infectado por el virus.
“En realidad no conozco a nadie, he escuchado de amigos de amigos de los que no podría confirmar si es real la información o no, entonces afortunadamente todavía no conozco a alguien (que se haya contagiado por el virus)”, expresa.
Jabnia y la odisea por “compras de pánico” en Irlanda

Jabnia Tapia, egresada de la UAQ, asistía a sus clases de inglés en Dublín, cuando el primer ministro irlandés dio la orden de que se cerraran las escuelas y todos los servicios.

Ella, junto con algunos compañeros, fue a una tienda de autoservicio. “Entonces se vino la avalancha de gente, fue como súper sorprendente para mí, la gente haciendo compras de pánico”.
La medida que tomó el gobierno irlandés de decretar la cuarentena afectó directamente a la rutina diaria que ella tenía, pues modificó, casi por completo, sus actividades.
“Al paralizar todas las actividades que hacemos día con día, pues obviamente te sientes un poco desorientado, a mí en lo personal al menos hasta mi cuerpo se siente desorientado”.
Ahora sus actividades a lo largo del día constan de estar todo el tiempo en casa, leer “un poco”, hacer limpieza del hogar, ver sus películas favoritas y lamenta que esto esté afectando “mi salud, ahora como que hasta como un poquito más y hasta me he enfermado un poco del estómago”.
Sus salidas a la calle han sido solo para comprar lo esencial, pues aunque no disfruta completamente estar todo el día en casa, respeta las medidas que ha adoptado el gobierno irlandés para evitar la propagación del virus.
“La verdad es que sólo he salido para ir al súper a hacer compras o a abastecerme a en cuanto alimentación, a la farmacia, y nada más, o sea cosas muy básicas que hemos tenido que comprar”.
Ella también habla con sus familiares y amigos que se encuentran en México y agradece que, aunque vive cerca de un hospital, ni ella, ni sus amigos y conocidos hayan presentado casos positivos de Covid-19. “Gracias a Dios ni entre mis amigos, ni entre conocidos hemos tenido casos”, concluye.


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